Escríbeme si soy poesía, quémame si soy un fuego, olvídame si soy memoria.
Déjame donde tenga que estar hasta que el tiempo consuma lo que no soy, lo que no existe.
Cuando sientas frío piensa en mis brazos, al caer recuerda las formas de mi mano, cuando no comprendas, comienza a olvidarme.