|
Sombría del peinado hasta los calcetines. Envuelta en
una cobija color marrón, miro la ropa colgada en orden, por tono y
por grosor. Cada atuendo para su sitio, y cada sitio para su recuerdo.
Habría que buscar sitio
como siempre, como con todo, para esta soledad. Acomodarla en
algún cajón o estante, y vestirla sólo en días sin nube o noches de
clara visión. Habría que sacarla de cuando en cuando a secarse al sol para
que todos vean que en esta casa la soledad, tiene tanto sitio como yo
|